No es casual que se crea o se nos haga creer que  Iquique nació cuando las fuerzas chilenas la ocuparon.  Desde el 1879 que se nos repite cotidianamente ese estribillo. La historia, sin embargo, afirma otra cosa. De diez  a doce mil años atrás, hombres y mujeres recorrían este suelo buscando agua, cazando y recolectando para subsistir.  Ya sea en balsas de cuero de lobos marinos, o bien, desplazandose en grupo por el desierto rumbo a la puna, se las arreglaron, no sólo para sobrevivir, sino que también para enterrar dignamente a sus muertos. Las investigaciones arqueológicas de Lautaro Núnez, Olaff Olmos, Julio Sanhueza, Cora Moragas, Calogero Santoro, Mario Rivera, Alvaro  Carevic, entre otros, han documentado el paso de los primeros habitantes de este norte, tan grande como su historia.

La ocupación chilena de Iquique, sirvió además para tender un manto de olvido sobre nuestro pasado peruano. Era necesario, hacernos creer, que esta ciudad, era producto de la Guerra del 79, y que la fecha en que se instala la primera municipalidad iquiqueña es su acta de bautismo.  De allí que el 21 de mayo y el 25 de noviembre sean las fechas del bautismo que el Estado Central, radicado en Santiago,  haya decretado para celebrar nuestro cumpleaños.

El culto a Prat surge entonces como un hecho natural, que tiene por función olvidar la peruanidad iquiqueña. Esto implica ignorar a Ramón Castilla, Guillermo Billingurst, Alfonso Ugarte y tantos otros. Significar olvidar que se compraban y vendía con soles y que la ciudad, olía como afirma, González Zenteno, a Perú. Pocos saben, por ejemplo que durante el mandato de Mariano Prado, Iquique es declarada ciudad. Esto fue el 11 de julio de 1866. Estos y otros antecedentes más, son de interés para ayudar a conocer mejor como éramos en tiempos del Perú.

Pero los hábitos culturales no son simples de cambiar. Las huellas de nuestra peruanidad se dejan sentir, sobre todo en los momentos festivos.  Ahí está el carnaval de los barrios populares, las comidas y sus  sabores, la música en forma de vals que al bailarlo, parecen suspender los más de cien años de chilenización compulsiva.

Afortunadamente la historiografía regional ha empezado a correr el velo de nuestro pasado más inmediato. La labor de investigadores como Mario Zolezzi, Patricio Advis, Carlos Donoso, Sergio González ayudan a conocer un poco más nuestro pasado.  El trabajo de este último sirve, además para  conocer los “excesos” cometidos por los chilenos, a través de las tristemente célebres “Ligas Patrióticas” que significó la expulsión de los peruanos de su tierra natal, toda vez que se le arrebataron  sus bienes. El cambio de los nombres de las calles también hay que entenderlo como parte de ese proceso de chilenización que aún no termina. De otro modo no se entiende como a la Playa Peruana se le denomina ahora Ike-Ike.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 16 de abril de 2003