Iquique tiene un fuerte componente religioso y popular. Subrayo el último aspecto, ya que a diferencia, por ejemplo de La Serena, en nuestra ciudad, la dimensión  festiva y corporal, es su rasgo distintivo. Pero esta forma de expresar la fe, convive con lo que llamo la “ciudad pentecostal”. Se trata de iglesias evangélicas, asentada en los más diversos barrios, sobre todo en los más alejados del centro.

La forma más visible que asumen, es a través de la práctica de la predicación callejera, quizás el instrumento más usado por las dos grandes iglesias chilena, la Metodista Pentecostal y la Evangélica Pentecostal.  Nacidas a comienzos del siglo recién pasado en Valparaíso, se han expandido por todo el país. En los tiempos del auge salitrero ya hay rastros de su presencia. Han tenido un crecimiento importante y han desafiado el monopolio de la iglesia Católica.  No se sabe con certeza cuantas iglesias existen. 

De vez en cuando alcanzan notoriedad pública. Un grupo de estas iglesias, en plena dictadura militar, organizan el Te Deum evangélico. La fórmula era otorgar legitimidad a cambio de reconocimiento. Esta práctica religiosa sigue en vigencia. Han ganado respetabilidad en la sociedad chilena. Tienen un día feriado  y en Iquique, una calle lleva el nombre de un pastor.  A pesar de ganar espacios en la vida nacional siguen portado una agenda valórica ultra conservadora. No han realizado tampoco una auto-crítica al silencio guardado por la violación a los derechos humanos. Aunque hay que reconocer que otras iglesias de este mundo religioso, defendieron los derechos humanos conculcados.

Las iglesias evangélicas no son un todo homogéneo. Pero tienen  elementos que las unen. Una de ella es la creencia en el bautismo en el Espíritu Santo. Creen en la inminente llegada del salvador. Pero más allá de los rasgos ya anotados, viven y profesan el culto de un modo altamente emotivo. El cantar y el danzar son elementos centrales en su “puesta en escena”.

La ciudad pentecostal, ya sea en sus calles a través de la predicación, o bien en las construcción de sus templos, nos señalan la presencia activa de este grupo religioso, que a través de una fe sencilla, da muestra de un excelente estado de salud.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 25 de septiembre de 2011, página A-9