La obra de Guillermo Hernán Ward Gómez se ha sostenido en el tiempo gracias a la persistencia y de cierta obstinación. Un análisis rápido de su obra nos revela algunas preocupaciones, en la que ciertos aspectos que podemos llamar biográficos siempre están presentes. Los llamados presupuestos básicos de la personalidad se manifiestan abiertamente. No elegimos los temas al azar…

El Truco, es una moneda de dos caras. El anverso un libro, el reverso, una exposición fotográfica. O al revés. De excelente impresión y edición atrae por si mismo. Ward no es ajeno a la cuestiones estéticas. Sabe que la obra constituye una cadena en la que todo debe corresponderse, desde la invitación hasta la portada, pasando por la puesta en escena que todo acto debe tener.

Las fotografías son un acierto, ya que combina creativamente la intimidad de sus protagonistas con el paisaje que ocupan. Las sesiones en el Cementerio Nº1 son de antología. Da gusto volver a ver la mano y el ojo de Carlos Carpio, en tanto fotógrafo.

El tratamiento que Ward viene dando a las llamadas minorías sexuales, es relevante. Nuestra tradición portuaria nos enmarca en forma privilegiada, en la existencia de un paisaje signado por la presencia de esos “otros” y “otras” que han logrado sobrevivir al estigma y a la pobreza.  La dramaturgia de Ward, por ejemplo, tiene esa constante. Una especie de espejo que da cabida a esas sensibilidades que a veces juegan y deliberadamente con lo grotesco. Caricaturas de si mismo, a veces…

El Truco,  es un texto que da visibilidad  a ese mundo que pernocta en la noche. No diré sub-mundo ni sub-cultura, diré estilo de vida que encuentra en la noche y en la puesta de máscaras (en el amplio sentido de la palabra) una personalidad que le es original y deseada. Los personajes retratados y entrevistado dejan ver, un mundo, muchas de las veces, en blanco y negro.

El Truco es un libro visual por donde se le mire. Los textos que le acompañan, de interés manifiesto, parecen, sin embargo, perderse ante la belleza de las imágenes.  Una elaboración más prolija por ejemplo de las entrevistas hubiera dado otro resultado, pero al parecer la opción de Guillermo por lo literal primó. Opción respetable, por cierto.

Este nuevo libro de Ward, viene a poner a plena luz del día ese mundo, por lo general, que habita por la noche. Y ese es un acierto.  Y como pone en la dedicatoria, esas minorías son parte también de nuestra dinámica y compleja identidad cultural.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 10 de mayo de 2009