Razón tiene Marcelo González al afirmar que los incendios han ayudado a modelar nuestra identidad como iquiqueños. En este libro que la Dirección de Extensión Académica y Cultural de la Universidad Arturo Prat, a través de la Colección “Oscar Bermúdez”, edita podemos constatar cuanta verdad hay en esa afirmación. Cuandos nos ausentábamos de Iquique, ya sea por escasos días o por muchos más, al regresar la pregunta era tradicional: “Ha habido algún incendio”. La respuesta era afirmativa. O bien lacónica: “Hubieron uno que otro amago”. Lo anterior demuestra el lugar que ocupaban tales hechos en nuestra vidas.

Los masivos y constantes incendios que han asolado a  Iquique trajo, entre otras tantas consecuencias la creación de  compañías de bomberos. Los migrantes arraigados en el puerto expresaron su solidaridad; a ellos se sumaron los nativos que vieron en esas instituciones el modo más claro de voluntarismo.

El bombero iquiqueño fue el hombre más ocupado de todos los bomberos de Chile. En las páginas de este libro, está la larga cronología de incendios, que provocó, entre otras tantas cosas que la figura del bombero se transformara en un icono cotidiano de nuestras vidas, la de todos los días.

Es usual verlo en ejercicios,  o bien solicitando ayuda para mejorar sus implementos. Vendedores de rifas por excelencia, los bomberos son parte de nuestra identidad cultural.

González Borie, bombero, iquiqueño y amante de la historia ha trazado en estas páginas un mapa acabado y pormenorizado de los incendios que han asolado al Puerto Mayor.  Dueño de un estilo parco, sencillo y directo, nos lleva de un incendio a otro. Hay que recordar que González es bombero e iquiqueño -o al revés- por lo tanto, escribe desde dentro. Narra como bombero. No lo hace como un observador externo, tal cual lo hace el curioso que con afán casi morboso, ve como  las llamas se engullen la vida. Como iquiqueño, sufre al ver como se quema la tradición de una ciudad construida por el aporte de todos. Como iquiqueño y bombero, sufre con la muerte de sus iguales, se enrabia con la falta de agua y de recursos.

Este es un libro necesario para entender a  Iquique, pero también para acercarnos a los Caballeros del Fuego. Personajes constitutivos del quehacer diario, los bomberos resumen cuanto hay de solidaridad y de sacrificio.

Esparcidos a lo largo y ancho de nuestra geografía, los bomberos a través de sus compañías articularon buena parte de la vida social del puerto. En los años 60, por ejemplo, eran tradicionales los bailes populares organizados para despedir al año viejo. La bomba Nº 8, por ejemplo, resumió en buena medida la identidad del barrio que la cobijó. Y así todas las demás. Mención aparte, resultan las compañías creadas por los cientos de migrantes que a principios del siglo pasado, se arraigaron en la zona.

El libro de González Borie, que será presentado este martes 26 a las 19.00 horas en el Palacio Astoreca (está usted y familia invitado),  se inscribe dentro de los tantos libros editados sobre Iquique, como un esfuerzo para dar cuenta de las profundas raices que nuestra ciudad tiene, sobre todo en una época en que se trata de construir una ciudad, a imagen y semejanza de otras, que poco o nada tiene que ver con nosotros.