En otras ocasiones hemos destacado el lugar que juega la fiesta de La Tirana,  como fuente de inspiración para intelectuales y artistas. La producción audiovisual, con sus alto y bajos, demuestra una gran presencia. Lo mismo sucede con los libros. Sean éstos de investigación o de difusión, todos han pretendido dar cuenta de este vasto y atractivo fenómeno de la religiosidad popular del norte grande de Chile.

Un nuevo libro se suma a esta interesante producción. Un libro que tiene dos características que lo hace especial. Es de fotografías, y tiene como tema central a un baile religioso. Es un texto monográfico que da cuenta de la vida de La Diablada Siervos de Jesús y María. Un baile relativamente joven ya que fue  fundado el año 1995. El título es Diablada de Iquique 2006-2009.

Otro elemento que lo hace especial es su autora. Vania Fernández Labbé, una artista visual, aun cuando ella prefiera ser reconocida como fotógrafa. Radica en Iquique hace un par de años, atraída por el paisaje. Y no sólo del físico, de ese sol que abraza en la pampa, sino que también  de ese otro sol que habita en cada uno de los tarapaqueños.

Los libros de fotografías requieren, eso si, de un lector activo, cómplice de lo que va deletreando en esas imágenes que pasan de página en página, como si estuvieran en plena mudanza. Las fotos se articulan en torno al protocolo que todo baile religioso debe realizar en La Tirana. Llegar, saludar, y despedirse. Cada uno de estos momentos están registrados. Además de eventos familiares, que hablan de una comunidad que cada 16 de julio, se reactualiza al ritmo de la fe. El baile es una gran familia.

Pero quizás el rasgo más sobresaliente de este libro es la intimidad que logra transmitir. Se nota que la autora pertenece al paisaje que trata de expresar. No son fotografías hechas desde afuera, a través del ojo de la cerradura, o de un lente super potente ubicado a cientos de metros de distancia.  De ningún modo. Hay complicidad entre el baile y la autora. Sin embargo, no hay poses. No hay una puesta en escena.

Bailarines, músicos, socios, tanto en  las calles de Iquique como en La Tirana, se dejan ver con sus hermosos trajes y su inmensa fe. En cada página del libro, en forma oculta, la banda de sonido nos acompaña.

Se editó ya un libro sobre el baile de Las Cuyacas, uno sobre el baile Chino. Lo anterior habla de un interés de los bailes religiosos por contar su historia. Este texto sobre los siervos de María y de Jesús, viene a confirmar el anhelo no sólo de los bailes religiosos, sino que también de los clubes deportivos, por saber de su historia, y de paso reafirmar su identidad y orgullo por lo que hacen. Y una cosa para no olvidar, este texto fue financiado por el Consejo de la Cultura y de las Artes.