Así como surgió de la Presidenta de la República la idea de obsequiarle a los hogares más pobres una maletín literario para que así descubran el placer de la lectura, sugiero  entregarle a los candidatos y candidatas un conjunto de libros sobre la ciudad y sus problemas. Y en un debate, transmitido por una red de televisión y radios locales, someterlos a una prueba de suficiencia.
Este maletín, debiera, por lo menos, contar con los siguientes libros. “La ciudad letrada” de Angel Rama; “La ciudades invisibles” de Italo Calvino; “La Ciudad y los perros” de Mario Vargas Llosa; “Carne y Piedra” de Richard Senett; “Arquitectura y poder” de Deyan Sudjic.  La lista puede ser más larga aún. Pero estos son más o menos los que  entregan bastante información sobre lo que es una ciudad, sus orígenes, sus problemas, sus excesos, etc. Existe además una larga bibliografía sobre la llamada nueva ciudad: la cyber ciudad, o la post ciudad. Algo de esto tiene Iquique también.
Me puedo imaginar comos los expertos en el tema de la ciudad, arquitectos, sociólogos, historiadores, entre otros, en una prueba de suficiencia, inquieren a los candidatos sobre lo leído. No se trata de un mero ejercicio académico. Lo es, de alguna manera, por que construir y administrar una ciudad, es cosa seria. Y no es posible que gente de muy buena voluntad, pero escasamente preparada (no todos, aclaro) piense que administrar una ciudad es lo mismo que regentar una casa o un negocio. No siempre es fácil organizar una casa o una empresa, pero en estas dos esferas, casi todas las variables  están relativamente controladas. No así en la ciudad.
Veo, leo y escucho con asombro como los candidatos  ofrecen realizar acciones que su cargo no le permite. Otros y otras, tratan de seducirnos con frases dulzones y falta de creatividad. Y con esos argumentos no se administra una ciudad, y menos una como la nuestra. Ciudad querida, pero con problemas estructurales, de fondo, que requiere una intervención, que rescate su patrimonio cultural. Uno de ellos, el Cementerio 1, que reclama a gritos una política seria de resguardo. Pero, los muertos no votan, pero penan.
Este maletín literario debería incluir además el libro de Francisco Javier Ovalle, “La ciudad de Iquique” publicado en esta ciudad el año 1908. Hay que leerlo para ver como los problemas de esa época, persisten, con otras caras, otros olores, pero en el fondo es lo mismo. Por cierto que ninguno de estos libros está en la Biblioteca Municipal. Y bueno sería escuchar de parte de los cuatros candidatos (tres mujeres y un hombre) propuestas para dotar de más y más libros a este recinto que debería ser el corazón de la ciudad. Lo mismo debe suceder con los museos y otras instalaciones, sobre todo, deportiva. A propósito de lo mismo aprovecho de preguntar ¿Qué piensan hacer con el viejo y querido Estadio Municipal?
Los y las candidatos y candidatas deberán demostrarnos cuanto saben de la ciudad, que piensan de ella, y que sepan distinguir entre lo posible y no posible. No es que piense que sólo una elite, la que lee, sea la que deba gobernarnos. No. Pero creo que hay una expresión que lo dice todo o casi todo: “Hay que tener dedos para el piano”. Con la diferencia que en este teclado nos jugamos mucho más que una elección. Nos jugamos el destino de la ciudad. ¡A leer candidatos y candidatas!

Publicado en La Estrella de Iquique, el 21 de septiembre de 2008