Ya está todo o casi todo dicho acerca de Mario Gárate.  (Marito le decíamos quienes los frecuentábamos cuando ya no era un boxeador).  La delgada estampa de don Mario, así le decían la mayoría de sus amigos menores, era marca registrada sobre todo cuando salía de su casa rumbo al centro, o a la Universidad. Pero, era una prisa solemne, casi la misma que tenía cuando se subía al cuadrilátero a enfrentar a su amigo Juan “Chucheta” Díaz.  Sabía de sus hazañas sobre el ring, pero no sabía nada de esa belleza que llevaba debajo de su camisa. Siempre anda con un papel en la que estaban los nombres de todos los boxeadores iquiqueños campeones de Chile. Eran, evidentemente, varias hojas. Todas escritas con esa caligrafía aprendida en la Centenario. Manuel Silva lo conocía de basquebolista. Y como tal defendió los colores de La Cruz. Pero el boxeo lo encandiló más, repite el viejo Manuel.

Hay una faceta de Mario que pocos conocen. La de actor de teatro. Y no podía ser algo ajeno para él. Las similitudes entre el teatro y el boxeo son evidentes. Cuando, empezamos a cranear  la obra “Del Chumbeque a la Zofri”,  la presencia de Mario se nos hizo más que necesaria. Empezó a enseñarle a Antonio Sabat, los rudimentos básicos del arte de los puños.  En esas tardes noche del Veteranos del 79, ganamos a un amigo más.  Verlo moverse en el escenario, era la prueba más palpable que había sido un gran boxeador. Eso lo sabían quienes lo habían visto boxear en el campeonato mundial en México, y quienes como yo, leemos cada vez que se puede la revista Estadio.  Fue por muchas noches nuestro asesor pugilístico.  Era grato escuchar conversar a Mario con don Willie, dos señores con el cabello blanco, cada cual desde sus rincones aportando a la ciudad.

No tardó Vera-Pinto en encontrar el papel para Mario. Y qué papel. Personificó al Tani que regresa a los rings. Una escena de segundos en la que piel se eriza. Y Mario como siempre, humilde asumió el rol. Arica, Antofagasta y Santiago, supieron de estas andanzas. Ya no fue el Caupolicán, sino el teatro del liceo Darío Salas que lo aplaudió.   En el Facebook hay una foto instalada por Rocha. Y dice: “simplemente despedir a Mario Gárate… ex boxeador con el cual tuve la oportunidad de compartir escenario en el año 96 con la obra «Del Chumbeque a la Zofri»…  aparecen además otros personajes del teatro Expresión ya fallecidos… don Willie Zegarra y Brunilda Correa… Gracias don Mario Gárate por la buena onda con nosotros…”.  Antonio Sabat es más elocuente,  escribió en la pizarra virtual: Dale Tani… Dale Tani!!!!…hasta el infinito y junto a Dios dale Tani .. así como me enseñaste algunos golpes para poder protagonizar una obra que me permitió dar a conocer mi profundo amor por Iquique…Hasta pronto Mario…Dale Tani!!!!!!!! 

Del barrio Matadero y a mucha honra, alcanzado por la fama y prestigio de apellidarse Gárate, Mario, el campeón, nos dejó en pleno verano. Un verano triste por diversas razones.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 31 de enero de 2010.

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