No hay muchas palabras en nuestra lengua que empiecen con la letra ñ. Ñato es una de ellas. Ñoco es otra al igual que ñoño. Cuando éramos niños jugábamos a las bolitas cuyo destino era caer en ese hoyo que era ñoco. También se usaba como sobrenombre. Un ave que se llama Ñandú y una quebrada Ñancahuazu. Palabras todas que provienen de lenguas andinas, sean quechuas o aymaras. En mapudungún abundan.

Poco se usa la palabra ñeque, aunque en tiempos duros como estos, se necesita. Tener ñeque era como tener un capital que te permitía salir airoso de situaciones complejas, sobre todo de aquellas que tenía a la calle como escenario, la salida de la escuela, la disputa del balón, el piquero en la poza de los gringos. En fin.

Ñeque es una palabra quechua que significa fuerza, bravura. Viene por lo tanto del mundo campesino. Hay que tener ñeque para arar la tierra, ñeque para cortar leña. La palabra que parecía su contrario era enclenque. Aquel que le faltaba fuerza, por lo mismo, que no se alimentó de leche de burra y menos harina tostá. El barrio tenía su menú vitamínico para suplir las carencias alimenticias. Uno de ellos el bisté de hígado.

Tener ñeque era ir con un pie de ventaja. Una especie de adelantado. Pronto la palabra fue castellanizada por bravo, choro, aniñado, guapo, y tantas otras que a diario surgen. Pero me gusta ñeque. Huele a tierra, a costa, a pampa, a quebrada y a altiplano. El panificador que cada mañana rompía la mañana rumbo a la panadería tenía ñeque, al igual que el empleado municipal que en esos viejos camiones recolectaban la basura. Y las viejas, que cosían hasta la madrugada, lavaban y planchaban ropa ajena. Los iquiqueños de antes tenían y usaban ñeque. En el deporte es tener garra, esa que le sobraba al Tani y a Godoy.

Las palabras como ñeque viven encerradas, pero al menor de los estímulos aparecen sobre todo cuando los viejos reclaman: “a ese cabro le falta ñeque”.

En la fotografía Bernardo León gran boxeador iquiqueño

 

 

 

Publicado en La Estrella de Iquique el 15 de agosto de 2021, página 11