Cuando murió Allende se dijo que calzaba mocasines. Acerca del por qué, se le respondía “es que le fallaron los cordones industriales”. Hay que recordar que éstos, eran obreros organizados para defender al gobierno de la Unidad Popular. El cordón Cerrillos, era uno de ellos. Este chiste es uno de los miles que se contaron acerca de la vida del mandatario que se suicidó en La Moneda. En otros períodos anteriores al quiebre de la democracia, la revista Topaze, lideró el humor que tenía como centro a la clase política.

El género se masificó con la dictadura de Pinochet. A pesar de la inexistencia de la libertad de prensa, los chilenos nos los arreglamos para producir chistes de los más diversos estilos y calibre. A fines de la década de los 70, se puso de moda un comercial, creo acerca de las leyes del tránsito. Una voz en off decía “¡Qué hace el irresponsable”. Aludía a aquellos conductores que no respetaban las leyes del tránsito. Se exhibía antes de iniciar la función del cine. No faltó el de la galería que frente a la pregunta ya señalada respondió con otra: “¿Cuál de los cuatro?”. Se cuenta que la galería entera fue detenida. Se dice que sucedió en Antofagasta. Con los gobiernos de la Concertación pasó lo mismo. Ningún mandatario se salvó de los chistes. A Frei, los viajes eran el punto de inspiración. A Lagos, el Transantiago. La Bachelet, heredó buena parte de la mala gestión del transporte público. Con Piñera no tendría por que ser distinto.

Pero tienen una particularidad los chistes sobre el mandatario de la derecha. ¿Cuál es?

No aluden tan solo a su gestión. Es peor aun, tiene que ver con su falta de habilidad. Es decir, cuestionan, a través del relato del humor, sus capacidades para dirigir el país. Los episodios en la que confunde la realidad con la ficción, los cambios de nombres o alteraciones de las palabras, ha servido para crear todo tipo de situaciones grotescas. Para muestra un botón: Por el terremoto que remeció la tierra bajo nuestros pies y por el marepoto que sacudió nuestras costas».

The Clinic, ha sido el emblema y el estandarte de esta cruzada humorística. Su sección “Piñericosas” adaptación de “Condoricosas” le ha servido para recrear las más increíbles situaciones. Conecta con el imaginario de Condorito, y actualiza escenas surrealistas de un mandatario que confunde el principio de la realidad con el del placer. The Clinic, ha dado pie para que en las redes sociales, las “Piñericosas” se multipliquen. Tres ejemplos de los muchos. “Si Piñera llega al 1%, se lo damos a la Iglesia” aludiendo a la baja en las encuestas. “Aplicaré las ley de seguridad del estado, al tal Hudson”, en relación a la erupción del volcán en el sur de Chile. “Es meritorio lo de Tomás González, obtener medalla de plata, a sus 80 años”, confunde al deportista olímpico con el obispo. En fin.

A Allende se le hacía humor por sus “extravagancias” (ser socialista, vestir bien y tomar whisky), jamás por su inteligencia. Lo mismo sucedía con Pinochet y sus acompañantes. Los chistes acerca del General Mendoza, “Mendozita”, son un claro ejemplo. (Uno fome, pero bueno. Va a buscar a Pinochet y le dicen que está en Ohio. Mendoza responde, “¿conmiyu?”).

Lo grave es que la legitimidad de un gobernante, se ve claramente dañada cuando se le cuestiona algo que todo el mundo daba por cierto: su inteligencia. Más allá de que no sea cierto, está claro que hay un imaginario enraizado que duda de las capacidades del mandatario.

La sociología del conocimiento nos enseña que basta con que la gente crea que las cosas existan, para que sean reales. Se duda de las capacidades de Sebastián Piñera. Se le percibe como atolondrado, avasallador, intentando ser agudo e ingenioso a la vez. Pero, está claro, no lo resulta. Inventa salidas que esperan sea jocosas, pero sin éxito. El traje de Presidente parece basarse, en el ancho y en el largo, en la sobriedad. El humor es sólo para ocasiones especiales, casi familiares. Las “salidas” de madre del mandatario, le restan credibilidad. La espontaneidad y la simpatía no son sus capitales.

Por ahora, a esperar otras salidas. Quedan dos años más y un poco más.