La palabra vaca tiene varias significaciones según el uso que se le de y el tono en que se pronuncie. En Iquique y hasta la década de los 60, convivíamos de alguna manera con esos animales de pesada humanidad y tierna mirada. Lecherías de familias italianas vendían además leche. El año 1899, según el diario La Estrella de Chile, se multó a Jesús Méndez por tener a cinco vacas sueltas, en la calle 12 de febrero. La prensa dice que Méndez trató de llegar a un arreglo con la policía, pero no le resultó.

La vaca a pesar de su generosa presencia no ha gozado de mucho prestigio. Una se llamaba Piedad. El toro, sin embargo, concentró el peligro y la admiración.

Vaca no tardó en pasar de nombrar a ese animal a etiquetar a las personas. Pero no a cualquiera. Ser vaca, es ser mala leche, mal intencionado. A lo más se cantaba “Tengo una vaca lechera, que no es una vaca cualquiera”. Su complemento tuvo muchas más canciones. Domingo temprano el Loco Miguel, cantaba a todo pulmón esa del toro enamorado de la luna. Una imposibilidad por cierto.

Derivó además la palabra a vacuna. Es un vacuna. Anda preocupado de vender cuentos falsos. “Me vacunó” exclamamos cada vez que nos friegan la pita. Cuando había carniceras en cada barrio, un dibujo de toro te señalaba, aparte del olor a carne fresca, que estabas en un territorio con una entrada de cintas de hules colgando. La vaca aparecía en los tarros de leche. Todo tenemos un amigo vacuna. O derechamente un vaca. Pero hay otros usos generosos que aluden a ese animal. Hacer una vaca o vaquita. En estos tiempos de vacas flacas, una vaquita ayuda. Las ollas comunes son producto de esas vacas solidarias. Ahí están las de Estrella de Chile, del Unión Matadero, del Yungay, de La Cruz, del Unión y del Unión Morro, haciendo lo mejor que saben hacer: vaca para parar la olla. En la cancha rivales, en la calle, cómplices.  Los iquiqueños de eso sabemos y mucho.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 16 de agosto de 2020, página 11

 

 

 

 

 

 

La palabra vaca tiene varias significaciones según el uso que se le de y el tono en que se pronuncie. En Iquique y hasta la década de los 60, convivíamos de alguna manera con esos animales de pesada humanidad y tierna mirada. Lecherías de familias italianas vendían además leche. El año 1899, según el diario La Estrella de Chile, se multó a Jesús Méndez por tener a cinco vacas sueltas, en la calle 12 de febrero. La prensa dice que Méndez trató de llegar a un arreglo con la policía, pero no le resultó.

 

La vaca a pesar de su generosa presencia no ha gozado de mucho prestigio. Una se llamaba Piedad. El toro, sin embargo, concentró el peligro y la admiración.

 

Vaca no tardó en pasar de nombrar a ese animal a etiquetar a las personas. Pero no a cualquiera. Ser vaca, es ser mala leche, mal intencionado. A lo más se cantaba “Tengo una vaca lechera, que no es una vaca cualquiera”. Su complemento tuvo muchas más canciones. Domingo temprano el Loco Miguel, cantaba a todo pulmón esa del toro enamorado de la luna. Una imposibilidad por cierto.

 

Derivó además la palabra a vacuna. Es un vacuna. Anda preocupado de vender cuentos falsos. “Me vacunó” exclamamos cada vez que nos friegan la pita. Cuando había carniceras en cada barrio, un dibujo de toro te señalaba, aparte del olor a carne fresca, que estabas en un territorio con una entrada de cintas de hules colgando. La vaca aparecía en los tarros de leche. Todo tenemos un amigo vacuna. O derechamente un vaca. Pero hay otros usos generosos que aluden a ese animal. Hacer una vaca o vaquita. En estos tiempos de vacas flacas, una vaquita ayuda. Las ollas comunes son producto de esas vacas solidarias. Ahí están las de Estrella de Chile, del Unión Matadero, del Yungay, de La Cruz, del Unión y del Unión Morro, haciendo lo mejor que saben hacer: vaca para parar la olla. En la cancha rivales, en la calle, cómplices.  Los iquiqueños de eso sabemos y mucho.

 

Publicado en La Estrella de Iquique, el 16 de agosto de 2020, página 11